En el azul sendero la pereza
de lentejuelas cubre mis (des)mayos
Un amarillo trueno
de almendras y naranjas me reclama.
Hay un cordón de pájaros perdidos
en este laberinto de espejos y sandalias
desatadas de tanta flema.
Como hace un par de pecas,
hoy grito que la lluvia no se pierde y
vuelve el sabor violeta que anidaba en mi puño,
los cuadros me derraman las cosquillas
y bajo la fiel sombra del paraguas de (e)rizos,
vuelvo a dar volteretas
aspirando a ser ese* en tu lengua.
Rojo enjambre que inflama las tejas y
colorea de espuma los ladrillos del patio,
el mismo que creía pura herrumbre.
* ese: nombre de letra

