con la renuncia y los ásperos salmos
mientras brotaban los desnudos cercos
que apisonaban cada brizna blanca
me acostumbré al muro infinito
a esconder pulsos
al lento tiempo tan de ceros lleno
son mis colmillos los que ahora sangran
tras masticar cada prohibida piedra
mientras sonrío sin más trampas
avanzo
sin
más
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