sábado, 6 de agosto de 2011

Ve(i)nte -7300 tardes-


Con el vaso lleno de aire derramo el frío. Sólo puedo asegurar que las baldosas son veinte, si las cuentas desde mi lado. Nunca recuerdo por qué te (ll)amaba (v)ida ni por qué se tatuó tu mirada debajo de mis uñas rotas.

De aire, aquel vestido que nunca se arrugó y el catálogo más completo de disfraces, para esconder que ya era tarde para jugar al aquí estás aquí estoy. Y aunque ya pasaron tantos años como baldosas y el viento es tan estéril, sigo - como en aquella canción - empeñándome en dibujar un corazón de tiza en la pared.

Con el vaso lleno de aire, estampo todos los reflejos que retumban en mis jaretas, vuelvo a arrancar la página 26 y cierro el libro (como cada tarde).


martes, 2 de agosto de 2011

los elefantes siempre vienen descalzos y los bolsillos nunca van con nubes


Tengo guardadas tres canciones nube,
una guitarra con olor a tiempo, 
y un elefante al que subir descalza.

Aún descubro, sin forzar la vista,
el horizonte agazapado en nudos
de viejo olivo y cortijos blancos.
A veces, dejo que se esparzan libres
como salvajes y ruidosos niños.
Otras, prefiero encadenarme al aire
y sortear las telarañas mudas
que multiplican el vacío entero.

Tengo guardadas tres sonrisas rojas
y un adhesivo de papel que brilla
sin elefantes ni zapatos tímidos.


lunes, 25 de julio de 2011

En cualquier frente



Huyen las letras des-bocadas
entre colmillos de cartón sin dueño
y en la mochila un caramelo rancio,
envuelto en frágiles canciones,
despierta lágrimas de azúcar ruina.

Huyen las suelas agotadas
entre resinas de intercambio blanco
y en el bolsillo aún respiran naipes
que nos asaltan el sentido hueco
por tantos órdagos frenando reinos.

Huyen las reglas del olor a nuevo
entre cimientos de cobarde barro
y en el portal aún resuenan sillas
desvencijadas de contar las hojas
que se repliegan desmintiendo el frío.



domingo, 17 de julio de 2011

Auto-terapia o algo así



Verter la sonrisa a carcajadas en las páginas cansadas de lluvia y naufragio. Aniquilar las dagas, los cuchillos y las espinas que se alborotan en las losetas del baño. Recolectar rayos y agotar murciélagos que ciegos de montañas se empeñan en que el único destino es la apocalipsis y el barro. Romper las gafas de sombra mientras el viento revienta las vigas de esta habitación tan puercoespín en paro. Vestir una palabra de pompas de jabón y chucherías que destruya esta manía mía de ser un charco y escupir a los sabios.

(Posología : leer este párrafo 3 veces al día)


domingo, 10 de julio de 2011

a-boca-dos



Quema tu papel en las líneas cebra que corren sin demora sobre mi frente, queman las ideas huérfanas de neón, vagan por tu mirada llena de gotas y más gotas, resbalan los misterios que un día escondimos entre los surcos de nuestras risas.

Arde el cemento en cada boca-nada, nos des-boca al blanco centinela de la espera. Sin armadura seremos átomos derretidos  en un mar de aullidos.


domingo, 3 de julio de 2011

des-Mayo sin Fe



Busco cenizas que (de)laten ruina
y sólo encuentro seis tambores locos,
cuando debiera respirar me descubro
cuatro jirafas despreciando el suelo
que ya mastica mis rodillas.
Busco terribles saltamontes
que expliquen este descalabro
y mientras, pinto la pared sin Fe,
aunque nos bailen las abejas.


jueves, 30 de junio de 2011

apocalipsis de barro


Cómo contarte que camino aún sangrando cristales y presiento la tierra abriéndose a cada paso. Quisiera desabrochar esta túnica blanca sin manchar de coágulos las sandalias y parar el viento que me hace esquirla en tus desvelos. Ya no quiero ser esclava de los tablones donde anuncias tu apocalipsis de barro.

Cómo confesarte que en esta playa sólo hay cieno y tres gaviotas famélicas. Cómo explicarte que es mi único sueño.

lunes, 20 de junio de 2011

mañana des-okupada


Han venido entre jaranas siete lágrimas, las he tenido revoloteando como si yo fuera luz y ellas polillas hambrientas. Pero no, no han traspasado el umbral de la desgana a pesar de esa sangre dormida y del viento quemando las lindes del brío.

Han crecido mis uñas rompiendo a jirones la madrugada, asustando a los monstruos de la noche insomne. Sé que hay un barreño de manzanas verdes que nunca encuentro y sigue lloviendo hojas blancas que rezan relámpagos.

He bostezado esta mañana de ropa planchada y me he dado cuenta que en el armario cuelgan -ordenados- los sueños.


lunes, 13 de junio de 2011

leyendo "Laberinto Carnal" de Elvira Daudet



Hace unos días me llegó el ejemplar número 017 de este poemario que para mí es algo más que especial, lo que escribo a continuación es simplemente lo que me surgió conforme fui leyendo.

017 es mi número azul en el laberinto de sensaciones, verdades y también puños, unas veces alzados al viento, otras incrustados en la mesa con la rabia contenida. Yo no sé cómo explicar que unos "Peces muertos" de repente llenen mis manos, ni  tampoco cómo la espuma me hace llorar y sentir la tierra creciendo con tanto desgarrado amor, ni soy capaz de realizar un diagnóstico certero, más por desconocimiento que por desgana.

Pero si sé que sigo abrazada a estas páginas que con tanta ilusión esperé entre días sal, saboreo cada latido que se me desboca, cada mirada que se me perdió con una "Niña azul" y de la mano me llevó hacia mí. Me estremezco más allá del entendimiento con ese perfume que hirió al jazmín condenándolo a vivir sin ser. Me traslado en un salto de página a mi Málaga y un cubo de agua se vuelve tan indigno, tan sucio como la injusticia hecha de alfombra y arena.

017 creo que lo debo hacer mi número de la suerte. Continúo acariciando cada palabra que explota dentro con esa magia que sólo lo que es de verdad alcanza. Voy reconociendo mujeres, a veces son un increíble espejo y casi que me asusto de verme allí de repente retratada, se clavan como si hubiera sido escrito con el corazón descarnado encima de la mesa derramando toda la sangre y la vida.

Me desmonto en pequeños pedazos en esos ojos abismo de vida borrada, él también "Hacía cosas raras" y se nos fue cada día un poquito, qué lenta la muerte pausada de los recuerdos. Duelen los poemas y arden de rabia de esa historia de perdedores  borrados  como balas de hielo, de la estúpida gloria a la que nunca fueron invitados. Una mano con un manojo de rosas y cicatrices por todo el alma me ahoga, tantas veces esquivamos esa mano como si la miseria fuera contagiosa. Entre temblores vuelvo a sentir los horrores de ese Caín tan omnipresente y vuelven los jazmines en carne viva a morir en mis manos.

017 número azul que me abraza y aunque sé que hay otros 249 vagando y emocionando otras almas (convencida de que pronto serán 1249), éste es entera y egoístamente mío. Ya lo he visto entre páginas ardiendo de recuerdos nuevos, de carne y de laberinto, donde perderse no es delito sino prescripción para destruir el hastío del conformismo. "Ahora no" y de repente me encuentro apuñalando a mi yo más anciana que había decidido poseer mis enaguas, la que quería cerrar páginas que leyendo a Elvira vuelven a ser más vivas y más futuro, éste que hoy empieza a balbucear por cada plaza y por cada esquina de nuestra tierra adormilada y a pesar de no ser momento de invertir, lo haré en sueños que hoy casi se tocan  y en más poesía como la que llevo aún entre mis labios que, aunque sangraron con su cuchillo, tuvieron la capacidad de hacerme sentir vida.

Si me dicen hace un par de días que voy a escribir este “tocho comentario” los mando a bordar bodoques, pido perdón por el "rollo" que podría haber resumido en : Elvira Daudet es cojonuda y punto.






jueves, 9 de junio de 2011

muy de mañana (recitado por Paloma Corrales)





Hay una playa donde los castillos esperan desmoronarse entre mis dedos, un columpio que se balancea suspirando por volar hasta  la siguiente página. Soplo, y mil pompas bailan en mis volantes como color derramado, mientras la música me llena de palmas y rizos deshaciéndose en ese océano, que sólo sal-pica cuando hay espinas.

Camino, siempre despacio, sin contar los pasos que guardé en la re-pisa junto a los jarrones llenos de quizás, que hoy, se agrietan de tiempo y naftalina. Hay mariposas hilvanando una historia de castillos de arena y dos imperdibles que perfilan mi sonrisa breve.

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* Gracias mil Paloma es un lujo siempre que recites mis letras (pinchad en su nombre y un huracán de poesía os inundará las entretelas)

lunes, 6 de junio de 2011

alijo de grapas



Conservo grapas en mi vientre escudo
que cada día me (des)cubren
la piel de escamas y arañazos
mientras gaviotas que ni a-mar saben
liman anillos de salitre.

Conservo grapas en mis venas rabia
que descolocan los impulsos llenos
de sacarina y caducados bríos.

Conservo grapas en mis dientes hambre
que me recuerdan entre truenos
la niebla trémula de lunas tibias
y un vendaval de son famélico
que sabe a menta.

Conservo grapas en mis manos sueño
que no esperan…