Y de repente un estropajo me saluda. Estoy en el baño, no recuerdo haber invitado a nadie, así que debo ser yo, ¿yo? Definitivamente esto tiene que parar, me aseo en tiempo record (10,7 segundos menos que ayer) desayuno mientras abro el mail, comento 45 blogs y por skype hablo con mi vecina para decirle que salgo ya.
Tras las 8 horas de rigor vuelvo a casa y entro en barrena psicótica al ver que mi último post no tiene ni un comentario (la ingratitud prolifera por la red y eso que comento siempre con la misma frase, para no despistar, a todos los blogs que sigo, unos 8458), decido, sin ningún melodrama, dejar la red. Hago un post avisándolo, lo envío por mail a mis 5678 amigos de confianza explicando con detalle mis razones, en facebook abro un evento, un grupo y lo publico en el muro.
Apago el ordenador.
El vacío se cierne sobre mis hombros, pasan dos minutos, realmente debo pasar el aspirador y ordenar un poco este caos de libros, tres minutos, ¿y si enciendo el pc?, cuatro minutos, me pongo a hacer flexiones y me hago un té relajante, cinco minutos, ¡a tomar viento! Le doy al On ufff qué respiro, abro el mail y me pongo al día, todos me instan a no dejarlo, pero no caeré ¡ no ! Ha sido la decisión más meditada de mi vida y no daré mi brazo a torcer: siempre fui coherente.
Han pasado 25 minutos y 12 segundos, estoy bien, relajada, (¿…..?), me llaman por skype y hablamos los 32 amigos más íntimos. Hace ya una hora, 12 minutos y 32 segundos que dejé el blog, soy una persona nueva, renovada, sin ataduras, un yo superlativo… o algo así… ¡qué se yo ¡
Y para celebrar este acontecimiento abro un nuevo blog dónde seré yo sin ataduras, sin barreras, un yo-yo sin cuerda, un colapso lunar, lo llamaré “yo +yo” (siempre me gustó ese jugar con el sentido de las palabras, ya sé que suena algo pedante pero es lo que tiene ser intelectual con influencias de la metaparasincopetapoesía del norte de la india nepalí). Creo un nuevo nick, lo mantendré en la estricta intimidad de mis 200 amigos más cercanos, no me gustan los autobombos que proliferan por la red.
Realmente me ha sentado bien este día sin internet.