uno a uno voy guardando te para que no se me difumine tu color a cielo abierto y risa, tu sabor a dulce y serpentinas, tu mirada llena de volteretas y agua que siempre enciende este infinito desorden
uno a uno voy depositando los aullidos locos, tu mano enredada en mi prisa y el viento tan quieto que me recuerda que todo nos vuela
uno a uno desguazaría los días llenos de pinchos vacíos y me estamparía en cada una de tus esquinas con la prisa encendida y todos los erizos despiertos